El peso de la INFERTILIDAD

La Organización Mundial de la Salud define la infertilidad como la incapacidad para finalizar el embarazo con el nacimiento de un hijo sano después de, al menos, un año manteniendo relaciones sexuales sin usar anticonceptivos. No es lo mismo que esterilidad, en la cual hay una imposibilidad para conseguir el embarazo de forma natural.

Vamos a centrarnos en la infertilidad…

La tasa de infertilidad va en aumento en España, situándose en torno al 17 % en parejas en edad reproductiva. Se espera que estos datos sigan creciendo en próximos años aquí y en otros países desarrollados. 

Aunque en la mayoría de los casos no produce un dolor físico, la imposibilidad de tener un hijo sí que es fuente de un malestar psíquico y social importante para la pareja.

Muchos hombres y mujeres, desde antes de implicarse en la búsqueda, suponen que van a poder tener hijos sin problema algún día… En ocasiones nada más lejos de la realidad… Llega el día, pasan los meses y el embarazo no llega.

A lo largo del proceso de búsqueda, hay parejas que se destruyen y otras que se fortalecen como el hierro. En general, en esta fase suelen darse:

-Discusiones frecuentes.

-Relaciones sexuales insatisfactorias puesto que se va perdiendo la espontaneidad, pasando a tener protagonismo el día “perfecto” para concebir.

-Pérdida de comunicación.

-Estrés.

-Pérdida del deseo sexual.

-Pérdida de autoestima y de equilibrio emocional.

-Pensamientos negativos repetidos: “¿por qué a mi?”, “nunca lo conseguiré”, “es por mi culpa…”,…

-Emociones como la frustración, impotencia, tristeza, culpa o ira van apareciendo con el paso del tiempo y pueden conducir a estados depresivos y ansiosos.

-Alteraciones del sueño, del apetito, dolores musculares y cansancio generalizado.

Todo lo anterior puede agravar aun más el problema, dificultando más la consecución del embarazo.

El principio del fin…

Las técnicas de reproducción asistida son para muchos la única vía para ser padres.   Las emociones y expectativas van cambiando antes, durante y después del tratamiento.  Aquí las más frecuentes desde el punto de vista psicológico:

Antes del diagnóstico suelen aparecer estrés, incertidumbre e impaciencia.

Tras el diagnóstico de infertilidad pueden aparecer enfado, culpabilidad y tristeza en uno o en ambos miembros de la pareja.

-Una vez se está en pleno tratamiento normalmente ganan la esperanza, el optimismo y la ilusión porque todo salga según lo esperado.

-En la fase de espera de los resultados pueden aparecer emociones encontradas… Se mantiene la ilusión y aparecen la impaciencia, los miedos y la incertidumbre de nuevo.

-Ya con los resultados en la mano y si no ha habido suerte, la tristeza y frustración serán las protagonistas y serán necesarios unos días para recomponerse.

Y vuelta a empezar…

El papel del psicólogo cada vez está teniendo más importancia en estos tratamientos, solo queda que les incluyan (a los que tengan una plaza fija) también en Reproducción Asistida de la Sanidad Pública.

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