FIBROMIALGIA y todo lo que conlleva

La FIBROMIALGIA es un síndrome caracterizado por dolor crónico, de origen músculo-esquelético, localizado en puntos específicos y sin alteración inflamatoria. Además, tiene otros síntomas como el cansancio, trastornos visuales, temblores, contracturas, mareo, sudoración excesiva, dificultad para concentrarse, estrés, ansiedad o depresión, entre otros.

Según estudios recientes, en nuestro país hay una prevalencia del 2,4% y es más frecuente en mujeres.  Suele diagnosticarse alrededor de los 40 años y, a pesar de la investigación hasta ahora realizada, aun no se sabe a ciencia cierta el origen por lo que sólo podemos sacar hipótesis entre las cuales se encuentran la influencia de factores biológicos y ambientales.

Tiene un impacto personal, social, laboral y económico importante para quien la sufre e indirectamente a su entorno mas cercano.  Por un lado, los síntomas físicos y psíquicos no permiten realizar un gran número de actividades diarias al enfermo; y por otro, las relaciones sociales se van disminuyendo progresivamente limitándose a la familia principalmente. Todo ello les origina sentimientos de frustración, incapacidad, culpa y desesperanza ante la cronificación de los síntomas.

Es necesario por tanto, además de la medicación, un abordaje psicológico para conseguir mejorar la calidad de vida del paciente. Son varias las estrategias que utilizamos para minimizar su malestar: proporcionarle estrategias de afrontamiento y del manejo del dolor, explicarle la relación entre la regulación del estrés y enfermedad, promocionar hábitos de vida saludables, enseñarle técnicas de relajación, resolución de problemas y manejo de emociones, entre otras.  

En este sentido, respecto a las causas de tipo psicológico se han sugerido experiencias traumáticas previas o trastornos psicopatológicos (estrés postraumático, trastornos afectivos, antecedentes de abuso de sustancias, abusos sexuales o violencia de género), tipo de personalidad, afectividad negativa, estilos de apego, y estilo de vida entre otros.  El estrés prolongado puede actuar como causa y consecuencia de la Fibromialgia ya que (en todas las personas) causa daños en el organismo que afectan al sistema inmunológico provocando cansancio, insomnio, dolores, problemas de atención y de memoria así como mayor riesgo de sufrir Ansiedad y Depresión.  Durante el proceso diagnóstico y posterior tratamiento también se producen altos niveles de estrés debido al cambio de vida tanto en el enfermo como en el entorno más cercano.  

Para finalizar os quiero hablar de un factor importantísimo cuando hablamos de enfermedades físicas y mentales.  El apoyo social protege contra los efectos negativos de la Fibromialgia proporcionando estabilidad y control al enfermo, ayudándole a gestionar las emociones negativas y las obligaciones del día a día. Al mismo tiempo, sobre todo en casos de enfermedades crónicas, las personas que cuidan al enfermo suelen sufrir estrés por el exceso de responsabilidad por lo que también suelen necesitar ayuda psicológica.

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